miércoles, 18 de febrero de 2026

EL INICIO. GIRA OBÚS-BARÓN ROJO Y LA PRIMOGÉNITA

El 30 de enero era el día designado para el inicio de la gira de Obús y Barón Rojo. Dos leyendas del heavy patrio que se dieron cita en la bella capital cordobesa, iniciando una gira conjunta para la que ya tenían reservadas fechas en ciudades como Sevilla, Guadalajara, Murcia, León, Miranda de Ebro o Alicante, además de su cita en Córdoba. Barón Rojo, a su vez, irá simultaneando esta gira junto con otra conmemorativa del 45 aniversario de la banda, que también les está llevando por toda la geografía española y de la que ya tienen fechas para todo el año 2026, incluso llegarán a tierras suecas, actuando en el Time to Rock Festival de Knislinge.

El 30 de enero fue un dia muy especial, pues era la primera vez que mi primogénita presenciaba un concierto de Barón Rojo, en este caso acompañados por otra de las leyendas del rock patrio, Obús. 

Una larga cola a la entrada de la Sala M100, daba cuenta de la expectación del concierto. Como suele ser habitual en los últimos años, gente de todas las edades, aunque los mayores cada vez son más mayores... ¡Qué alegría le dió a mi amigo Miguel, encontrarse en el concierto a un vecino de su barrio de cuando niño, ahora ya casi con 80 años!. El hombre se situó junto a la mesa de sonido para estar algo más retirado de la zona de "saltos y bulla", pero allí estaba.
Fotografía: Lavozdemiyo

El concierto lo abrió Obús, con la intro que usan últimamente para sus espectáculos, y rápidamente entraron en ambiente con un setlist que fue de menos a más y se metió en el bolsillo a toda la tropa heavy que allí se dió cita. Fortu es el mejor frontman de la historia del rock español y consiguió que el público estuviera atento a cada uno de sus gestos a lo largo de toda la actuación. Puro teatro, puro espectáculo, un show que trasciende más allá de la propia música que son capaces de desarrollar. Un show de 10. En lo musical podemos decir que correctos. Las canciones de Obús instrumentalmente no son excesivamente difíciles por lo que la actuación, sin grandes aspavientos se la llevaron de calle. El batería (Carlos Mirat) muy contundente, el bajista (Fernando Montesinos) preciso y Paco Laguna sabiendo hacer lo que lleva tocando durante más de 4 décadas, de manera que instrumentalmente estuvieron "acertados aunque sin florituras". Pero el Fortu lo cambia todo. Esa voz, esa presencia en el escenario, ese ímpetu a la hora de interpretar cada tema, hace que "Obús" tengan un halo de estrella muy especial. Fortu incluso se bajó del escenario para embadurnarse de público, paseándose entre la muchedumbre a la que previamente ya había puesto chorreando de agua... Mi hija se quedó anonadada con Obús, en término generales me transmitió que no le gustó sus letras macarras ni las excentricidades de Fortu sobre el escenario, pero reconocía que el concierto estuvo muy bien y estos tipos le habían hecho "alucinar"... (no sabemos si para bien o para mal, jeje...)
Fotografía: TNTradiorock

En definitiva un gran concierto de Obús, que acabaron con los grandes clásicos de siempre y deleitando a todo el público presente. Sin hacer ningún bis, Obús se retiró entre una fuerte ovación para dar paso a Barón Rojo.

En cuanto a Barón Rojo, comenzaron su actuación sin la intro habitual de la batalla aérea del Barón, por lo que después de una breve ecualización y casi de forma inesperada se arrancaron con "Te espero en el infierno". A pesar de que el micro y la guitarra de Carlos de Castro dió problemas a los técnicos durante esta primera canción, consiguieron calentar el ambiente ante un público deseoso de volver a presenciar un concierto de Barón Rojo en Córdoba. 

Fotografía: TNTradiorock

A diferencia de Obús, con Barón Rojo no esperamos un maravilloso espectáculo de luces ni ninguna excentricidad sobre el escenario. Con los hermanos de Castro el espectáculo se ciñe sólo a deleitarnos con el sonido de sus guitarras y los infinitos matices que van desarrollando a lo largo de cada una de sus canciones. Tengo que contar la anécdota del señor que estaba a nuestro lado, que durante uno de los vertiginosos punteos de Armando de Castro, le comenta a su acompañante: "llevo conociéndolos desde 1982, pero no vengo por sus canciones, sino por ver a estos tipos tocar la guitarra". Quien estaba a nuestro lado era Maikel de la Riva (El hombre Gancho), y debo confesar que yo no oí su comentario durante el concierto, lo he descubierto al reproducir uno de los vídeos que grabé, en donde se aprecia con total nitidez el comentario del músico cordobés. 

Las canciones de Barón Rojo se fueron sucediendo una tras otra, siendo el público asistente testigo de excepción de esas melodías y esas armonías que conjugan los dos guitarristas, así como de cada punteo y de cada final de canción, que hacen aún más grande, si cabe, cada tema del Barón. El repertorio se conformó con 22+1 temas, alternándose en las voces Carlos y Armando, aunque el peso importante lo lleva el mayor de los Castro. Bestial ver moverse por el escenario al pequeño (70 años), Armando de Castro, con su minúscula guitarra de sonido claro y contundente. Igualmente José Luis Morán, bajista de la banda, se movió por el escenario animando al público durante todo el concierto. De Rafa Díaz que podemos decir, posiblemente uno de los mejores baterías que actualmente hay en el universo rockero español. 
Fotografía: Lavozdemiyo

En conclusión, un concierto musicalmente muy bueno y coreado de cabo a rabo por el público asistente que se convirtió en cantante improvisado de la actuación. En cuanto al comentario de mi primogénita: "me está gustando papá", aunque me confesó que algunas canciones del repertorio no eran las que ella escucha en casa...

Decir que Barón Rojo hizo un bis con cuatro canciones, las cuales se las perdieron aquellos que no están acostumbrados a los conciertos del Barón. Tras un eufórico "Con botas sucias" en el que intercalaron el "Satisfaction" de los Rollings y unos "Rockeros van al Infierno" que ligaron con la excepcional "Diosa Razón", los cuatro componentes se metieron en el backstage y un buen número de público abandonó el recinto, sin caer en la cuenta que aún quedaba el clímax final del concierto con temas como "Resistiré", "Barón Rojo", "Siempre estás allí" o "Son como hormigas".
Fotografía TNTradiorock

Ante todo lo ocurrido solo podemos decir que ha sido un gran inicio de gira por parte de estos dos monstruos del rock español (Obús y Barón Rojo), y que la iniciación a los conciertos más clásicos de nuestro rock por parte de mi primogénita ha sido totalmente satisfactoria.


Postdata:

Quien sigue mi blog, sabe que soy un ferviente seguidor de Barón Rojo desde los 11 años. Una vez acabado el concierto no me resignaba a irme sin saludar a mis músicos favoritos. Mi hija ya había abandonado el recinto, pero mi amigo Miguel y yo nos quedamos remoloneando tomándonos la última cerveza, hasta que llegó un guardia de seguridad y nos invitó a abandonar la sala. En ese momento le pedí el favor de que me dejara saludar a una persona que vigilaba la entrada al backstage de los barones. Era Pablo Selma, el autor del libro de Triana "A través del Aire". Me presenté y le recordé un viejo foro en el que ambos participamos hace "muuucho" tiempo. Le dije que me gustaría saludar a los hermanos de Castro y me dijo que cuando se cambiaran de ropa podía pasar. Pero Pablo nos dejó solos por un momento a mi amigo Miguel y a mi, y de nuevo el guardia de seguridad quería realizar bien su trabajo. El destino quiso que Rafa Díaz saliera del backstage y me acerqué presuroso a decirle que avisara a Armando de Castro, que estaba esperándolo "La voz de mi yo". Rafa se volvió, entró en el backstage y supongo que fue un buen mensajero, pues de inmediato se abrió la puerta y me dejaron entrar gracias a mi pseudónimo. Allí estaba Armando de Castro, curioso por saber quién era ese tipo que hace vídeos de Barón Rojo y escribe sobre la banda de una forma totalmente desinteresada. Lo primero que hizo fue echarse una foto conmigo para enviársela a su mujer Lara, contándome que está pasando por una difícil situación por una grave enfermedad y la foto le haría ilusión. Todo mi apoyo desde aquí, para Lara. Armando le contó mis andanzas a su hermano Carlos y muy amigablemente nos hicimos todas las fotos que quisimos. Una vez más calmado, me acordé de mi amigo Miguel que se había quedado tras la puerta. Él también logró pasar al backstage y allí pudimos hablar largo y tendido con nuestros ídolos, que una vez más nos demostraron su sencillez y esa forma fácil de vivir la vida lo más normalmente posible y sin excesos, algo de lo que Carlos de Castro se vanagloriaba, diciendo que si a esta edad aún se pueden subir a un escenario es por haber llevado siempre una vida sana, algo que los ha convertido en unos bichos raros en el difícil y excéntrico mundo del rock. Pero allí, en el backstage, se habló de todo, por hablar se habló hasta de un antiguo y afamado bajista que tuvieron en los años 80 en la banda, todo desde el más profundo respeto hacia su persona, demostrando una enorme educación y clase, que los hace aún más admirables, si cabe.  Carlos tenía ganas de hablar y nos contó de su empresa de sonido cuando era más joven y de sus buenos clientes que tenía en Córdoba, e incluso de su amistad con Randy López del grupo Mezquita, hasta nos habló de un tal Pepillo (cordobés relacionado con el mundo del sonido) al que apreciaba muchísimo pero aún seguimos sin saber por dónde andaba... jejeje.

En definitiva, una entrañable noche de rock y amistad, en la que no faltó de nada y por la que seguimos aseverando un "Larga vida al Rock and Roll" y un "Larga vida al Barón"


Fotografía: Lavozdemiyo