domingo, 15 de marzo de 2026

PEPE BAO. PRIMER BAJISTA DE BARÓN ROJO TRAS LA FORMACIÓN ORIGINAL



He visto en varias ocasiones en directo a Pepe Bao, quedándome totalmente impresionado, por lo que he llegado a catalogar a este bajista como el mejor "bajo de España", sin paliativos. No tengo la suficiente información sobre él como para adentrarme en un artículo capaz de exaltar toda la magnificencia de este músico. Son tantos los grupos por los que ha pasado y tantas las colaboraciones realizadas (con más de cien artistas), que cuente lo que cuente me voy a quedar corto. Pero creo que Pepe Bao, el bajista gallego que pasó del heavy clásico al funk más virtuoso, se merece unas líneas en este blog dedicado a lo más granado del rock español, aún más, cuando cabe resaltar que pasó por la banda de rock más grande de este país, Barón Rojo.
El bajista gallego Pepe Bao es considerado uno de los músicos más técnicos e influyentes del bajo eléctrico en España. Nacido en Ferrol en 1963, desarrolló desde joven un estilo muy personal que mezcla rock, funk, jazz y flamenco, lo que le ha permitido participar en numerosas bandas y proyectos del panorama musical español.

A finales de los ochenta y comienzos de los noventa, Bao formó parte de la escena del heavy rock nacional colaborando con grupos emblemáticos. Primero pasando a formar parte de la formación del proyecto en solitario del malogrado cantante de Banzai, Juan Antonio "Manzano", demostrando ya sus habilidades con el instrumento de las 4 cuerdas, y con los que grabó el disco homónimo "Manzano" (1988) y el "Red Hot" (1989). 

Entre 1990 y 1991 tocó como bajista en directo con Barón Rojo, participando en conciertos de la gira Gigantes del Rock y en actuaciones internacionales, incluido el Valley´s Rock Festival celebrado en Francia. Siendo el primer bajista que formó parte de la banda en la reorganización de músicos habida tras la salida de dos de los miembros de la formación original. En aquellos años la banda quedó liderada por los hermanos Carlos y Armando de Castro, a los que se unieron Pepe Bao al bajo, Ramakhan a la batería y Maxi Rodríguez como cantante solista.
Foto restaurada de la revista Heavy Rock de 1990, con Pepe Bao en Barón Rojo


En la década de los noventa, Bao también participó en la renovada formación que el batería Tele Palacios hizo de la mítica banda sevillana Triana, volviendo a los escenarios de toda la geografía española y haciendo algunas nuevas grabaciones discográficas.

Además, el músico gallego también tuvo su andadura en la banda de rock andaluz Medina Azahara, participando como bajista en una etapa durante la primera década del siglo XXI, e igualmente lo hizo con el otro grupo cordobés  de rock alternativo Estirpe.

Bao también ha participado en actuaciones con el mítico grupo Obús, otra de las formaciones históricas del heavy español encabezada por el vocalista Fortu Sánchez, en la época en la que la base rítmica original del grupo, por diversos motivos, abandonó la banda. Pepe Bao llegó a ocupar el puesto en determinadas giras y conciertos de esta gran banda española.

Pero las colaboraciones de Pepe Bao, lo han llevado cerca de multitud de músicos de todos los estilos, entre los que podemos nombrar, Luz Casal, Raimundo Amador, Manolo García, El Pechuga (colaboración en la que se volvió a encontrar con Armando de Castro), El Barrio, Rosana, Pastora Soler y un largo etcétera.

Sin embargo, la gran popularidad y las mayores aportaciones de Pepe Bao llegaría con O’Funk’illo, formación sevillana con la que alcanzó notoriedad por su espectacular técnica de bajo, combinando slap, tapping y grooves inspirados en el funk y el flamenco, y con los que llegó a grabar una prolífica discografía, que ha quedado marcada en la historia del rock patrio.

Con una trayectoria que abarca desde el heavy metal clásico hasta la fusión más experimental, Pepe Bao se ha consolidado como uno de los bajistas más versátiles y respetados del panorama musical español, habiendo sido nombrado por algunos medios especializados como el mejor bajista español de todos los tiempos. 

Pepe Bao ha sacado al mercado hasta su propia obra en solitario con trabajos como "Navegando por un mar de olivos" y "Andebass", en este último disco haciendo un guiño a su paso por Barón Rojo, con el tema "Red Baron & Baron Red" donde de nuevo se fusionan dos grandes de la música española, Armando de Castro (guitarrista) y Pepe Bao (bajista) unidos por los riffs del "Con botas sucias" que compusiera el músico madrileño allá por 1981.

Red Baron & Baron Red

Sólo nos queda por decir, que el primer bajo de Barón Rojo encargado de sustituir a su bajista original, fue nada más y nada menos que Pepe Bao, un músico que a la postre, se convertiría en el mejor bajo habido en la historia de la música española. 

Pepe Bao, entre otros, premio al mejor instrumentista flamenco


Pepe Bao, un nombre que resuena con autoridad en el panorama musical nacional e internacional y que no deja indiferente a nadie tras escuchar sus discos, y más aún, tras verlo tocar en directo.






ANGEL ARIAS. PIEZA ESENCIAL DEL ROCK ESPAÑOL

En la historia del rock duro español hay músicos que, lejos de los focos más mediáticos, han sido piezas esenciales para sostener el pulso de las bandas que marcaron una época. Uno de esos nombres es el de Ángel Arias, un bajista cuya trayectoria se entrelaza con algunos de los capítulos más relevantes del heavy metal nacional.

Angel Arias


Nacido en Madrid y criado en pleno despertar del rock duro en España, Arias comenzó su camino musical en un grupo llamado "Hierba", y en aquellos primeros pasos no empuñaba el bajo, sino que ejercía como cantante de esta formación, forjando el ambiente que daría lugar a la explosión del heavy español de los ochenta. Muy pronto encontraría su verdadero instrumento en el bajo eléctrico, en una banda que se llamaría "Oro Negro". Gracias a las maquetas realizadas por este grupo, se producirá su primer encuentro con los hermanos de Castro, que quedan asombrados de la calidad que desprendía esta formación.

Durante los primeros compases de su carrera participó también en otros proyectos como Tritón y Goliath, grupos que formaban parte de la efervescente escena madrileña de mediados de los ochenta y con los que graba sendos discos homónimos (el de Goliath producido por Carlos de Castro). Aquellos años fueron un laboratorio musical donde Arias afianzó un estilo sólido y contundente, marcado por la precisión rítmica y el espíritu del hard rock clásico.

Con Goliath


La consolidación llegaría con su paso por Niágara, proyecto en el que coincidió con su hermano, el guitarrista Manolo Arias. En Niágara, Ángel Arias comenzó a ganar visibilidad dentro del circuito del heavy metal español, participando en un momento en que el género buscaba nuevos horizontes y nuevas tendencias tras la explosión inicial de la década. Con el nombre de "Niágara", grabará 3 discos, "Now or Never", "Backstage Girl" y "III", discos con un sonido puramente internacional, algunos de ellos producidos nuevamente por Carlos de Castro. Estos trabajos discográficos los llevarían a girar por Reino Unido y diversos países de Europa. 

Con Niágara

 
Sin embargo, el gran salto en su carrera se produciría en los años noventa al integrarse en las filas de Barón Rojo, una de las formaciones más emblemáticas del rock en castellano. Angel Arias se incorporó formalmente en la banda de los hermanos de Castro a partir de 1995, aunque ya había realizado anteriormente algunas actuaciones de la gira del disco "Desafío". Arias permaneció en Barón Rojo hasta finales del año 2007, participando en discos, giras y directos que mantuvieron viva la llama de la legendaria banda. El bajista participó en la composición de numerosos temas del grupo, llegando a ser incluso cantante en el tema "Nada que hablar". En el escenario, su bajo se convirtió en el motor que sostenía el poderoso sonido del Barón, contribuyendo a que la banda siguiera recorriendo escenarios dentro y fuera de España. En esta època, Arias participó en un buen número de discos de Barón Rojo, tales como "Arma Secreta", "Cueste lo que cueste", "20+", "Barón en Aqualung", "Perversiones", "Ultimasmentes" y "Desde Barón a Bilbao".

Con Barón Rojo


Tras cerrar esa etapa, lejos de retirarse, Arias emprendió una nueva aventura musical con la creación de Atlas. De nuevo junto a su hermano Manolo, el proyecto apostó por un hard rock directo y clásico, heredero de las grandes tradiciones del género y del sonido de su anterior banda Niágara. Atlas supuso la reafirmación de una trayectoria marcada por la constancia y la pasión por el rock, llevando a cabo varios trabajos discográficos de una enorme calidad, entre los que se encuentran "Atlas", "Contra viento y marea", "Against All Odds" y "Nuevos tiempos, viejas costumbres". 

Con Atlas


En el año 2016 volvió a Barón Rojo, siendo el bajista que tocó y grabó el disco del Festival Rocktiembre. Igualmente fue el bajista de Barón que hizo la primera gira estadounidense de la banda en el año 2017. En el año 2018 se une a la banda del proyecto en solitario del guitarrista de Barón Rojo, Armando de Castro, grabando el segundo trabajo discográfico de este proyecto titulado "Armando Rock II". Participando igualmente en el concierto que Barón Rojo celebró en el Wizink Center en diciembre de 2021, junto a otras estrellas del rock nacional e internacional que también participaron en aquel mítico concierto del grupo madrileño. 

Con Armando Rock


A lo largo de décadas en escenarios, grabaciones y giras, Ángel Arias se ha consolidado como uno de los bajistas más reconocibles del rock duro español. Su carrera, tejida entre bandas fundamentales y proyectos personales, refleja la historia misma de un género que encontró en músicos como él la fuerza necesaria para perdurar. En cada línea de bajo late la experiencia de un músico que ha vivido el heavy metal desde dentro, y que se ha convertido en pieza esencial de cada uno de los grupo a los que ha acompañado en su trayectoria musical. 

Tema de Barón Rojo con Angel Arias como integrante de la banda

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

GIRA OBÚS-BARÓN ROJO Y LA PRIMOGÉNITA

El 30 de enero era el día designado para el inicio de la gira de Obús y Barón Rojo. Dos leyendas del heavy patrio que se dieron cita en la bella capital cordobesa, iniciando una gira conjunta para la que ya tenían reservadas fechas en ciudades como Sevilla, Guadalajara, Murcia, León, Miranda de Ebro o Alicante, además de su cita en Córdoba. Barón Rojo, a su vez, irá simultaneando esta gira junto con otra conmemorativa del 45 aniversario de la banda, que también les está llevando por toda la geografía española y de la que ya tienen fechas para todo el año 2026, incluso llegarán a tierras suecas, actuando en el Time to Rock Festival de Knislinge.

El 30 de enero fue un dia muy especial, pues era la primera vez que mi primogénita presenciaba un concierto de Barón Rojo, en este caso acompañados por otra de las leyendas del rock patrio, Obús. 

Una larga cola a la entrada de la Sala M100, daba cuenta de la expectación del concierto. Como suele ser habitual en los últimos años, gente de todas las edades, aunque los mayores cada vez son más mayores... ¡Qué alegría le dió a mi amigo Miguel, encontrarse en el concierto a un vecino de su barrio de cuando niño, ahora ya casi con 80 años!. El hombre se situó junto a la mesa de sonido para estar algo más retirado de la zona de "saltos y bulla", pero allí estaba.
Fotografía: Lavozdemiyo

El concierto lo abrió Obús, con la intro que usan últimamente para sus espectáculos, y rápidamente entraron en ambiente con un setlist que fue de menos a más y se metió en el bolsillo a toda la tropa heavy que allí se dió cita. Fortu es el mejor frontman de la historia del rock español y consiguió que el público estuviera atento a cada uno de sus gestos a lo largo de toda la actuación. Puro teatro, puro espectáculo, un show que trasciende más allá de la propia música que son capaces de desarrollar. Un show de 10. En lo musical podemos decir que correctos. Las canciones de Obús instrumentalmente no son excesivamente difíciles por lo que la actuación, sin grandes aspavientos se la llevaron de calle. El batería (Carlos Mirat) muy contundente, el bajista (Fernando Montesinos) preciso y Paco Laguna sabiendo hacer lo que lleva tocando durante más de 4 décadas, de manera que instrumentalmente estuvieron "acertados aunque sin florituras". Pero el Fortu lo cambia todo. Esa voz, esa presencia en el escenario, ese ímpetu a la hora de interpretar cada tema, hace que "Obús" tengan un halo de estrella muy especial. Fortu incluso se bajó del escenario para embadurnarse de público, paseándose entre la muchedumbre a la que previamente ya había puesto chorreando de agua... Mi hija se quedó anonadada con Obús, en término generales me transmitió que no le gustó sus letras macarras ni las excentricidades de Fortu sobre el escenario, pero reconocía que el concierto estuvo muy bien y estos tipos le habían hecho "alucinar"... (no sabemos si para bien o para mal, jeje...)
Fotografía: TNTradiorock

En definitiva un gran concierto de Obús, que acabaron con los grandes clásicos de siempre y deleitando a todo el público presente. Sin hacer ningún bis, Obús se retiró entre una fuerte ovación para dar paso a Barón Rojo.

En cuanto a Barón Rojo, comenzaron su actuación sin la intro habitual de la batalla aérea del Barón, por lo que después de una breve ecualización y casi de forma inesperada se arrancaron con "Te espero en el infierno". A pesar de que el micro y la guitarra de Carlos de Castro dió problemas a los técnicos durante esta primera canción, consiguieron calentar el ambiente ante un público deseoso de volver a presenciar un concierto de Barón Rojo en Córdoba. 

Fotografía: TNTradiorock

A diferencia de Obús, con Barón Rojo no esperamos un maravilloso espectáculo de luces ni ninguna excentricidad sobre el escenario. Con los hermanos de Castro el espectáculo se ciñe sólo a deleitarnos con el sonido de sus guitarras y los infinitos matices que van desarrollando a lo largo de cada una de sus canciones. Tengo que contar la anécdota del señor que estaba a nuestro lado, que durante uno de los vertiginosos punteos de Armando de Castro, le comenta a su acompañante: "llevo conociéndolos desde 1982, pero no vengo por sus canciones, sino por ver a estos tipos tocar la guitarra". Quien estaba a nuestro lado era Maikel de la Riva (El hombre Gancho), y debo confesar que yo no oí su comentario durante el concierto, lo he descubierto al reproducir uno de los vídeos que grabé, en donde se aprecia con total nitidez el comentario del músico cordobés. 

Las canciones de Barón Rojo se fueron sucediendo una tras otra, siendo el público asistente testigo de excepción de esas melodías y esas armonías que conjugan los dos guitarristas, así como de cada punteo y de cada final de canción, que hacen aún más grande, si cabe, cada tema del Barón. El repertorio se conformó con 22+1 temas, alternándose en las voces Carlos y Armando, aunque el peso importante lo lleva el mayor de los Castro. Bestial ver moverse por el escenario al pequeño (70 años), Armando de Castro, con su minúscula guitarra de sonido claro y contundente. Igualmente José Luis Morán, bajista de la banda, se movió por el escenario animando al público durante todo el concierto. De Rafa Díaz que podemos decir, posiblemente uno de los mejores baterías que actualmente hay en el universo rockero español. 
Fotografía: Lavozdemiyo

En conclusión, un concierto musicalmente muy bueno y coreado de cabo a rabo por el público asistente que se convirtió en cantante improvisado de la actuación. En cuanto al comentario de mi primogénita: "me está gustando papá", aunque me confesó que algunas canciones del repertorio no eran las que ella escucha en casa...

Decir que Barón Rojo hizo un bis con cuatro canciones, las cuales se las perdieron aquellos que no están acostumbrados a los conciertos del Barón. Tras un eufórico "Con botas sucias" en el que intercalaron el "Satisfaction" de los Rollings y unos "Rockeros van al Infierno" que ligaron con la excepcional "Diosa Razón", los cuatro componentes se metieron en el backstage y un buen número de público abandonó el recinto, sin caer en la cuenta que aún quedaba el clímax final del concierto con temas como "Resistiré", "Barón Rojo", "Siempre estás allí" o "Son como hormigas".
Fotografía TNTradiorock

Ante todo lo ocurrido solo podemos decir que ha sido un gran inicio de gira por parte de estos dos monstruos del rock español (Obús y Barón Rojo), y que la iniciación a los conciertos más clásicos de nuestro rock por parte de mi primogénita ha sido totalmente satisfactoria.


Postdata:

Quien sigue mi blog, sabe que soy un ferviente seguidor de Barón Rojo desde los 11 años. Una vez acabado el concierto no me resignaba a irme sin saludar a mis músicos favoritos. Mi hija ya había abandonado el recinto, pero mi amigo Miguel y yo nos quedamos remoloneando tomándonos la última cerveza, hasta que llegó un guardia de seguridad y nos invitó a abandonar la sala. En ese momento le pedí el favor de que me dejara saludar a una persona que vigilaba la entrada al backstage de los barones. Era Pablo Selma, el autor del libro de Triana "A través del Aire". Me presenté y le recordé un viejo foro en el que ambos participamos hace "muuucho" tiempo. Le dije que me gustaría saludar a los hermanos de Castro y me comentó que cuando se cambiaran de ropa podía pasar. Pero Pablo nos dejó solos por un momento a mi amigo Miguel y a mi, y de nuevo el guardia de seguridad quería realizar bien su trabajo. El destino quiso que Rafa Díaz saliera del backstage en ese momento y me acerqué presuroso a decirle que avisara a Armando de Castro, que estaba esperándolo "La voz de mi yo". Rafa se volvió, entró en el backstage y supongo que fue un buen mensajero, pues de inmediato se abrió la puerta y me dejaron entrar gracias a mi pseudónimo. Allí estaba Armando de Castro, curioso por saber quién era ese tipo que hace vídeos de Barón Rojo y escribe sobre la banda de una forma totalmente desinteresada. Armando le contó mis andanzas a su hermano Carlos y muy amigablemente nos hicimos todas las fotos que quisimos. Una vez más calmado, me acordé de mi amigo Miguel que se había quedado tras la puerta. Él también logró pasar al backstage y allí pudimos hablar largo y tendido con nuestros ídolos, que una vez más nos demostraron su sencillez y esa forma fácil de vivir la vida lo más normalmente posible y sin excesos, algo de lo que Carlos de Castro se vanagloriaba, diciendo que si a esta edad aún se pueden subir a un escenario es por haber llevado siempre una vida sana, circunstancia que los ha convertido en unos bichos raros en el difícil y excéntrico mundo del rock. Pero allí, en el backstage, se habló de "todo" y siempre desde el más profundo respeto, demostrando ambos una enorme educación y calidad humana, que los hace aún más admirables, si cabe.  

En definitiva, una entrañable noche de rock y amistad, en la que no faltó de nada y por la que seguimos aseverando un "Larga vida al Rock and Roll" y un "Larga vida al Barón".

Mis mejores deseos para la pronta recuperación de Lara.


Fotografía: Lavozdemiyo


domingo, 14 de diciembre de 2025

HARD ROCK. DE NUEVO ARMANDO DE CASTRO

Pues sólo comentar que ayer sábado, sobre las 3 y media de la tarde, llegó un mensajero a mi casa. Mi hija salió presurosa a recoger el paquete y cuando volvió a entrar me dijo que el paquete era para mi, pero que no pensaba dármelo hasta el día 6 de Enero. No podía aguantar tanta curiosidad e insistí en saber qué era y finalmente accedió a decirme lo que contenía el susodicho paquete. 




¿Qué sería la sorpresa que me tenía preparada y a la que yo no podía resistirme? 

Cuando me dijo que era el último disco de Armando de Castro, le rogué por activa y por pasiva que me dejara oírlo y finalmente entre risas y un tira y afloja, el disco llegó a mis manos. Lo que me extrañó muchísimo es que el disco no salía oficialmente hasta el 15 de diciembre y yo lo tenía ya en mi poder 2 días antes del lanzamiento oficial. Se ve que el eficiente mensajero quería adelantar trabajo y cumplió sus objetivos con auténtica solvencia.

¿Qué puedo decir de las primeras escuchas del disco? Pués lo primero que se me viene a la cabeza es que el disco en general rezuma un sonido puramente internacional. En muchos pasajes de este trabajo parece que estás escuchando a un grupo extranjero. Musicalmente vuelve a ser una explosión de creatividad de riffs y punteos que abarcan una enormidad de estilos que te hacen llegar al final del disco con ganas de más.

El disco abre con la potentísima y primer single "Hard Rock", con unos ritmos trepidantes y unos cambios a lo largo del tema que deja el listón muy alto. Le continúa un auténtico temazo "The Past, The Future", en el que se le da un interesante protagonismo al bajo y a la batería. Una canción realmente excepcional. Le sigue la instrumental "Train To Anywhere", que es un tema de gran belleza y como casi todo lo que hace Armando de Castro, imprevisible. "Nada de ti" es una pieza muy molona con estribillo pegadizo, en el que colabora en la voz Leonor Marchesi, quizás el único tema que nos recuerda que estamos oyendo a un grupo de rock duro hispano. 

La otra mitad del disco comienza con un tema con mucha enjundia, "Keep On Watching" que nos acerca a un rock progresivo con una contundencia brutal y que en los compases finales aparece el sonido de un saxo correspondiente a la colaboración de Lara Gómez, esposa de Armando de Castro. "Survive" nos vuelve a transmitir un sonido tremendamente hard rock, y es la canción elegida para la colaboración de Paco Laguna (Obus). La blusera "Muñeco Hinchable", es el otro tema cantado en español, con un derroche de habilidades guitarrísticas de Armando de Castro, un tema que me trae reminiscencias a "Experimentos con gaseosa" del AR I (Armando Rock, la otra experiencia en solitario de Armando de Castro). La última canción del disco es otra de las que más me gustan, y en el que colabora Rafa Díaz el batería de Barón Rojo. "I Found Out", es un tema lleno de matices, en el que de nuevo vuelven a tener un protagonismo muy interesante el bajo y la batería.

El disco ha vuelto a ser grabado por los mismos músicos que hicieron el anterior "Big Time". David Pérez al bajo y las voces y David Gigo a la batería, además de las colaboraciones ya mencionadas.



La maquetación del disco es bastante austera, alejada del formato del disco anterior, pero es verdad, que normalmente, cuando un músico se atreve a publicar una carátula tan simplista es porque lo bueno está en su interior. Eso es lo que ocurre con este "Hard Rock" de Armando de Castro.

En cuanto al sonido, decir, que en plataformas o con un bafle compacto, no se aprecia bien y deja algo que desear. Sin embargo en un equipo de música de toda la vida, bien ecualizado, el sonido es perfecto y muy contundente. Igualmente si lo oyes con unos buenos cascos (ahora mismo yo lo estoy escuchando con unos Sony WH-1000XM4) se aprecian todos los matices que el genio de las 6 cuerdas ha querido expresar en esta buena obra titulada "Hard Rock".

En términos generales y resumiendo, sólo decir que este disco se aleja del sonido más clásico del rock hispano, y al igual que "Big Time", parece que estamos escuchando a un grupo puramente internacional.

Excelente trabajo el de este músico que en estos últimos años nos está dando muchas alegrías en términos musicales. 

Larga vida al "Hard Rock" y por supuesto a Armando de Castro. 





   

miércoles, 10 de diciembre de 2025

ADIOS A UN GENIO. ADIOS ROBE



Avanzaba el segundo lustro de los años 80 en España y aparecía un grupo emergente, con canciones frescas, diferentes y transgresivas, todo liderado por un tipo que no dejaba indiferente a nadie, "Robe".

A canciones como Jesucristo García, Extremaydura o Decidí, le siguió una buena colección discográfica que se fue abriendo paso a lo largo de los años 90, quizás amparado por la decadencia del rock más pesado de la década anterior que a tanta gente del royo había dejado huérfana en esta nueva etapa.

Pero además de haber llegado en el momento oportuno, cada canción transmitía ingenio, talento y mucho arte, y cuando estos factores se conjugan algo bueno tiene que salir y así fue surgiendo "Extremoduro", un grupo del underground español salido a ras de la tierra y sin apoyo alguno,  pero que poco a poco, disco a disco, un día en la década de los 90 consiguen abrir el telediario con la presentación de uno de sus discos. A partir de aquí ya se hicieron muy grandes, y se convierten en un grupo de masas... En ese momento se vuelven a reeditar sus maquetas iniciales e incluso se vuelven a regrabar aquellos viejos temas de la creación de la banda.

De ahí en adelante, poco puedo aportar porque los discos de Extremoduro fueron todos superventas y sus canciones se escucharon por todas partes, pasando a ser un fenómeno de masas del que mucho y bien se ha hablado, porque las canciones de "Extremoduro" y posteriormente "Robe" tenían un halo de creatividad muy especial. 

La cuenta y la razón es que todo esto de lo que estoy hablando se debe a la figura de Robe Iniesta Ojea, el alma mater de Extremoduro y en los últimos discos firmando con su propio nombre de pila "Robe". 

Robe nos ha dejado, sólo un día después de que también lo hiciera "Jorge Ilegal", del que tampoco quería olvidarme, aunque su música no fuera la más escuchada por mi.

Robe se ha quedado en "Standbye", haciendo un viaje hacia el infinito, hacia un mundo en el que ya no importa si vas por "la vereda de la puerta de atrás", o si tienes "desarraigo" o si existe una "ley innata" o si "eres el dueño de tus emociones"...

Robe ahora está en un lugar donde ya no importan los ideales ni las banderas por las que algunos son capaces de matar y que él tanto odiaba. Hoy Robe es eternidad y "paz". La única bandera que le causaba respeto.

Hasta siempre Robe, y sólo decirte que "si te vas", no olvides en tu último viaje "amar, amar y ensanchar el alma"... 




   

viernes, 17 de octubre de 2025

EN UN LUGAR DE LA MARCHA. 40 AÑOS DE HISTORIA

Corría el año 1985. En una emisora de radio de mi localidad emitían a las 14 horas un programa musical que se llamaba "Come con", juego de palabras homófonas a las siglas "COMECON" que tan de moda estaban, aún, en los telediarios de la época. Pero en la emisora que yo escuchaba solo quería decir que era la hora de comer (Come con... el disco que te voy a pinchar)

El programa de radio dedicaba un disco completo a petición de la audiencia, pinchando todas sus canciones en la hora de duración del programa, por lo que los jóvenes melómanos de ese tiempo nos preparábamos arduos a grabar un disco completo con los radiocassettes y minicadenas que atesorábamos en nuestros hogares.

No recuerdo qué grupo fue el elegido ese día, pero la cuenta y la razón es que después de pinchar la totalidad del disco le sobró unos minutos al locutor y nos brindó una canción fuera de programa que comenzaba con los acordes de la quinta sinfonía de Beethoven. Me quedé muy entusiasmado, porque me pareció bastante original. ¿sería la E.L.O? Mis primos y maestros en la música, me habían hablado del grupo Electric Light Orchestra, que tenían una canción inspirada en la quinta de Beethoven. Pero esas guitarras sonaban muy al rock que a mi me gustaba. Tras los siguientes compases la canción coge rapidez en los ritmos y sigue con un sonido contundente que me deja atrapado. Cuando empiezan a cantar, resulta que son españoles. Se parecía a Barón Rojo, pero por aquella época había algunas voces con cierta semejanza entre si, como la de Miguel Oñate en Asfalto o incluso la de un grupo nuevo llamado "Rosa Negra". Seguía teniendo mis dudas. La canción va desarrollándose y en el puente previo al estribillo y en el propio estribillo, me seguía alucinando. En esos momentos, me decantaba por los Barón Rojo. Pero cuando la canción entra en ese largo punteo en el que siguen emulando por momentos la 5ª sinfonía, ese feeling de las guitarras, me hacía apostarlo todo a que era mi banda favorita. El programa se acabó y el locutor no dijo el nombre de la canción ni del grupo...

Como grabé la canción en un cassette, esa misma tarde fui a casa de mis primos, los "mellis" o los melómanos, (tanto monta, monta tanto) y les dije lo ocurrido. Ellos no habían podido oír el programa porque habían tenido clase a esa hora. Por tanto, nos dispusimos a escuchar la canción. Quedaron flipados como yo, pero ellos que siempre han tenido un excepcional oído y más entendimiento musical que yo, me lo confirman. En sus comentarios uno dice que esas guitarras son inconfundibles, y el otro añade que el cantante es Sherpa. 

Pues así es como yo empecé a escuchar el quinto disco de Barón Rojo, "En un lugar de la marcha", que no era la quinta sinfonía, pero si apuntaba maneras para ser un gran disco.



Este es un disco que gozó ampliamente de las radiofórmulas, pues Breakthoven se oyó notablemente en muchas emisoras, al que rápidamente le siguieron temas como "Chicos del Rock", "El baile de los malditos" y la exuberante "Cuerdas de Acero". Más tarde volverían a publicar un nuevo single con los temas "Hijos de Caín" y el temazo "Caso perdido", que gracias al programa de televisión española "Dinamo" se convertirá en el primer vídeo clip de la banda, un clip realizado por TVE para poner broche de oro a su  programa "Barón Rojo y los Ultraligeros".



Para algunos, este es el último disco relevante de Barón Rojo, afirmación que habría que poner en tela de juicio, darle contexto y exponer claramente "¿en relación a qué?" o "¿en función de qué?". Posiblemente sólo se puedan referir a que es el último disco que tiene una acogida generosa en ventas, porque en otros aspectos Barón Rojo ha seguido sacando discos de calidad durante toda su vida, pues son músicos que no saben componer mal, son músicos en mayúsculas. Algo parecido les pasa, como ya he nombrado en otras ocasiones, a Queen, Maná y algún que otro grupo de los que me exitan notablemente... Te podrá gustar más un disco que otro, pero no tienen disco malo, la calidad de sus composiciones es tan sublime, sólo a la altura de músicos altamente cualificados, que no pueden hacer una canción mala. Lo tienen prohibido en su cerebro. Más aún en el caso de Barón Rojo, que posiblemente tengan al mejor arreglista de canciones de toda España, como es su guitarra líder Armando de Castro, capaz de engrandecer musicalmente cualquier base compositiva que llegue a sus manos.

"En un lugar de la marcha", volvió a convertirse en disco de oro, uno más para las arcas del Barón y debo decir que es un disco que particularmente me gustó fervientemente, pues la producción era moderna, acorde a las producciones que venían del exterior a mediados de la década de los 80, alejados ya, un poco, del sonido más metalero de sus dos anteriores discos de estudio grabados en Londres.

Posiblemente estamos hablando del disco más técnico de Barón Rojo, con una calidad indescriptible, que hace marcar las diferencias entre un grupo de rock al uso y Barón Rojo. 

El disco sale a la luz a finales de septiembre de 1985, y durante el mes de noviembre los Barones se recorren en varias ocasiones los platós de la RTVE, programas como "Tocata", "Punto de encuentro", o "Fin de Siglo" son lugares estelares para presentar su recién estrenado disco "En un lugar de la marcha".



El Long Play, con una original y enormemente atractiva portada, aunque alejada del gusto heavy, era toda una declaración de intenciones. Un Don Quijote en un viaje por el espacio, dejaba atónitos a todos los seguidores del Barón. En la contraportada una foto muy desenfadada de la banda y en el interior del disco la imagen de cuatro tipos duros. En lo que realmente nos importa, en cuanto a música se refiere, este trabajo se abría con las primeras notas de la quinta sinfonía de Beethoven, teniendo como instrumento protagonista a la guitarra, convirtiéndose "Breakthoveen" en uno de los singles elegidos por las emisoras de radio para la difusión del disco. El "Baile de los malditos", le imprimía una fuerza extraordinaria a estas primeras canciones del disco. "Chicos del Rock", se convierte en todo un himno para los chavales de entonces y fue el segundo corte utilizado por las radiofórmulas. Finalmente "Caso perdido", encumbra la primera cara del disco a los más altos estadíos musicales conocidos por el momento. Caso perdido, posiblemente se haya convertido con el paso del tiempo en la mejor canción de Barón Rojo en toda su historia, una canción completísima musicalmente hablando y con una letra que no deja indiferente a nadie. 

Si los tres discos anteriores estaban llenos de frescura y rock duro, en este nos hacían transmitir que la banda se encontraba en un momento de madurez excelente, y las mejores composiciones del grupo, las canciones más elaboradas y las mejores letras, las estaban plasmando en un disco absolutamente sublime.



La segunda cara, la abrían con "Cuerdas de acero", un homenaje a la guitarra eléctrica, con un magnífico estribillo y una composición musical simplemente genial, que mantenía el disco en un mágico clímax de calidad, nunca escuchado hasta entonces en un grupo de rock español. La siguiente canción, "No ver, no hablar, no oir", vuelve a ser una gran canción, posiblemente adelantada a su tiempo, y por ello incomprendida para el año en el que estábamos, 1985. Canción con una magistral letra y con música que se desliza por unos sonidos experimentales muy bien trabajados y arriesgados, pero que algunos no entendieron. Ya sabemos de la dificultad del ser humano para la adaptación al cambio. "Tras de ti", era otra canción que coqueteaba con lo distinto, con una base de puro rock and roll, pero bastante alejado del hard rock de los discos anteriores. Una canción impecable que te hace mover los pies desde el primer momento, pero demasiado comercial para los puristas del género. Para acabar el disco, otra auténtica joya musical, "hijos de Caín", casi una balada o más bien un medio tiempo, que nos envuelve en lo más barroco del género del rock. Simplemente se nos saltaron las lágrimas a aquellos rockeros adolescentes cuando escuchamos tanta música y tanta sensibilidad en aquellos seis minutos de canción. En aquel momento hasta los detractores del rock y del Barón, tragaban saliva porque tenían que rendirse a la evidencia del grupo más grande que parió este país.

En cuanto a los datos técnicos del disco, decir que fue producido por ellos mismos. La voz de las canciones se las reparten a partes iguales entre Carlos de Castro y José Luis Campuzano. Además se incluyeron teclados en la canción hijos de Caín, de los cuales se encargó José Barta como músico invitado a la grabación.

"En un lugar de la marcha", se convierte en la consolidación definitiva como banda de culto de "Barón Rojo", y el reconocimiento general de todos los medios. Posiblemente, es también el disco con mayor repercusión mediática, en cuanto a televisiones, pues no sólo conlleva las actuaciones del año 1985 sino que durante todo el año 1986, continúan recorriendo programas televisivos, y canciones como "Breakthoveen", "Chicos del Rock", "El baile de los malditos", "Cuerdas de acero", "Caso perdido" e "hijos de Caín", son interpretadas tanto en directo como en playback en los distintos programas de televisión de la época. Además, como ya he comentado anteriormente, graban su primer videoclip para TVE con la canción "Caso perdido", para la serie de entretenimiento "Dinamo", del cual tuvieron el honor de ser el grupo que abanderó aquel ciclo de programas, lo que le reportó estar apareciendo constantemente en la televisión a través de los spot publicitarios de presentación de dicho programa. No olvidemos que los españoles sólo teníamos en ese momento 2 cadenas de televisión, por lo que España entera, casi de manera obligada, tuvo que atiborrarse de Barón Rojo.

En definitiva, un grandísimo disco que hoy recordamos por cumplir 40 años de historia.

Larga vida al Barón Rojo.

sábado, 12 de julio de 2025

ORIANTHI. LAS MANOS MÁS RÁPIDAS DEL PLANETA

Debo confesar que fue la casualidad. Hace unos años viendo un vídeo de Billy Gibbons, de esos que los algoritmos de YouTube te ofrecen después de haber analizado tus gustos, descubrí que junto al guitarrista de los ZZTop, había una mujer, también guitarrista, que se marcaba un punteo excepcional en medio de la canción, todo bajo la dirección del barbudo músico americano.

La curiosidad me hizo indagar un poco. Descubrí que su nombre artístico era Orianthi, al menos eso aparecía en la leyenda del vídeo, y de esa manera pude ir encontrando información de esa rubia que tocaba la guitarra con tanto desparpajo.



Evidentemente, cuando leí sobre ella, me di cuenta que estaba ante unas de las manos de mujer más virtuosas del panorama mundial en el manejo del instrumento de las seis cuerdas. Mi sorpresa fue aún mayor cuando vi otros vídeos de esa guitarrista y escuché algo de su obra en solitario. Sin duda, una de las grandes, pero que irracionalmente no había llegado a conocer por su propio nombre, tuve que llegar a ella a través de otros músicos como Billy F Gibbons, Steve Vay, Richie Sambora, Santana o el mismísimo Michael Jackson.




Hace unos meses se anunció el Festival Internacional de Guitarra en Córdoba, y entre los artistas que venían este año, me sonó uno de los nombres, Orianthi. Mi subconsciente no me falló, y de entre todos los nombres, algunos con mucho poder mediático (Texas, Blind Guardians, etc) mi mente se detuvo en Orianthi. ¿Quien eran estos? ¿era un grupo, era un solista? Jo, la chica que descubrí junto al guitarrista de los ZZTop, que tan buenos discos ha grabado. Rápidamente, pensé que estaba ante la posibilidad de asistir a un concierto único. No todos los días viene a tu ciudad uno de los mejores guitarristas del planeta y además a un teatro, donde el sonido va a ser bestial.

De esa manera, ayer, tuve la suerte de asistir en el Gran Teatro de Córdoba, a uno de los grandes conciertos del año en la ciudad, aunque lejos de las multitudinarias grandes producciones a las que acuden cientos de miles de congéneres para ver al artista de moda (si, esos artistas que habitualmente son meros intérpretes, apoyados por un gran espectáculo de watios, luces y un buen número de músicos de acompañamiento, que enriquecen enormemente el evento y le dan brillantez al acto). 

Orianthi, se presentó en Córdoba de tapadillo. Pocos eran los corrillos en los que se hablaba de su presencia en la ciudad. Sólo los que se mueven en el mundo de la música sabían de la grandeza de la artista que tocaba el 11 de Julio en Córdoba para poner broche de oro a esta edición del Festival de la Guitarra. De hecho, el concierto de la australiana se celebró en el Gran Teatro, a sabiendas, por parte de los organizadores de que no llenaría el Teatro de la Axerquía. Pero no importó, el Gran Teatro es un lugar magnífico para oír un buen concierto, y de eso se trataba, de apreciar la enorme calidad instrumental de una de las mejores guitarristas femeninas a nivel mundial.



Sólo la entrada al escenario, con esa cadencia al andar, le daba un aura de artista grande. Botas altas y minifalda negra, blusa blanca y sombrero tejano como es habitual en ella, daban la sensación de estar ante la reina de las seis cuerdas. Pero lo más importante estaba por llegar. Ya en su primera canción, dió un recital de recursos por el mástil de la guitarra, dejando un altísimo nivel, difícil de superar. Pero en su segundo tema nos deleitó con un sonido wah wah impresionante, que usaría en más ocasiones a lo largo del concierto.

Tres tipos sobre un escenario se bastaban para llenar de notas el Gran Teatro de Córdoba. ¡Qué potencia! ¡Qué marcha! Todo envuelto en una bonita voz... porque además de ser una de las mejores guitarristas, también sabe cantar. 

Durante el concierto hubo problemas de sonido. De pronto la guitarra de Orianthi dejó de sonar... Tras un rápido cambio de amplificador, amenizado por un hábil bajista que no permitió que el interés decayera ni un sólo momento, el concierto se reanudó y las guitarras volvieron a sonar contundentes a pesar del ruido de fondo que dejaba el nuevo amplificador y que tanto contrarió a la artista australiana. A pesar de todo, estuvo super atenta, preguntando al público en varias ocasiones si nos molestaba el sonido del nuevo ampli instalado por los técnicos. De músicos de este nivel se puede esperar que se bajen del escenario cuando se produce un infortunio como este, pero ella se mantuvo firme, queriendo agradar e imponiéndose a ese ruído de fondo con el buen hacer del sonido de su guitarra .

Orianthi bromeó en ocasiones sobre el escenario, prometiendo que tenía que volver a Córdoba, para ofrecer un concierto sin fallos en los ampli, y haciendo alguna gracieta a los técnicos del gran teatro para facilitar el mal trago que éstos estaban pasando al no dar con la avería.



El concierto fue desenvolviéndose con una contundencia total. Parece mentira que un grupo de tres personas, bajo, batería y guitarra, puedan dar tanto de sí. Las canciones que interpretó Orianthi no son fáciles como para no estar acompañada de una guitarra rítmica, y sin embargo ella lo hacía todo. Un auténtico prodigio sobre el escenario. Las canciones se sucedieron unas tras otras, repaso de sus colaboraciones con otros músicos, algunos cover de BB King, ZZtop incluso de los Free, en los que ella enriquecía las canciones con unos punteos de enorme virtuosismo. A sabiendas de la nula difusión de sus discos en España, no se prodigó en la presentación de su nuevo trabajo "Some Kind of Feeling", del que yo al menos eché en falta su canción homónima que tanto me gusta. Pero en definitiva y a grandes rasgos, todo se resume en un concierto de un enorme nivel musical.



Tras algo más de una hora se retiró del escenario para volver con la aclamación de todo un teatro puesto en pie,  poniendo punto y final con una nueva descarga musical a través de su personalizada guitarra diseñada en exclusiva para ella, a la que supo sacarle el máximo de los recursos disponibles.

Al acabar el concierto, los asistentes sentimos una enorme satisfacción y comprendimos haber estado ante las manos más rápidas del planeta. Orianthi. 

Mi enhorabuena a los organizadores del Festival de la Guitarra de Córdoba por brindarnos una actuación de este calibre y considerar que por la talla y el cartel de esta artista, Orianthi fuera elegida para clausurar este preciado Festival.


 

domingo, 15 de junio de 2025

LAS CANCIONES DE DON CARLOS. ¿QUÉ PUDO HACER?

    La banda española de rock "Barón Rojo", se fundó originariamente en el año 1980, tras la disolución del grupo "Coz" que comandaban los hermanos de Castro. Estos dos guitarristas, Armando y Carlos de Castro, que ya habían escrito algunas páginas gloriosas del rock patrio de los años 70, fundan junto al bajista Jose Luis Campuzano y el baterista uruguayo Hermes Calabria, el grupo más relevante que ha parido nuestro país. Posiblemente ha habido grupos que han superado los registros de Barón Rojo en ventas, giras, actuaciones y realización de discos, pero ellos marcan un antes y un después en la historia del rock español.

De sus cuatro miembros originales, caben destacar muchas cualidades, pero yo resumo los valores de la banda en 4, cada uno de ellos personificado en cada uno de sus miembros; Carlos (Equilibrio), Hermes (Sensibilidad), Sherpa (Creatividad) y Armando (Genialidad). Cuatro ingredientes básicos para que el fokker triplano funcionara perfectamente engrasado y pudiera volar muy alto.

Pero estas cuatro cualidades nos indican que el creativo y el genio iban a querer acaparar la mayoría del pastel y del protagonismo. Por lo que Hermes y Carlos pasarán a tener un papel de segunda fila pero imprescindible para el buen funcionamiento del grupo. Sherpa, junto a su pareja Carolina Cortés, va a aportar las creaciones más vanguardistas y Armando va a llevar en volandas al grupo con su virtuosismo y genialidad, lo que puede hacer imparable a la banda, pero también pudiera desvirtuar la esencia y el camino elegido por el grupo y al final acabar todo en un choque de trenes. Alguien sensible tenía que encargarse de acomodar de forma delicada los egos de cada uno, como si de un gran trozo de algodón se tratara, en el que se amortiguaran todas las diferencias existente entre los miembros del equipo. Y ese fue Hermes. Y otra persona tenía que encargarse de equilibrar todos los inputs que llegaban a una banda que poco a poco empezaba a comerse el mundo. Y ese papel le tocó a Carlos, el hombre inflexible, el inquebrantable, en definitiva el Sargento de Hierro de la banda.  


Posiblemente, esta función de "sheriff" le hizo relegar su protagonismo en otras facetas, como pudo ser ceder la voz a Sherpa en el primer disco, en algunas canciones compuestas por los hermanos de Castro, como es el caso de  "Con botas Sucias" o "El Presidente", así como aparecer sólo en 7 canciones como único autor de las mismas. 

Pues en ese ramillete de canciones compuestas por Don Carlos en el período 1981-1989, es en donde vamos hacer hincapié 


En un artículo anterior de este blog, hablo de  "La estadística de Barón Rojo"  en donde podéis repasar muchas curiosidades objetivas del grupo y algunos datos que ahora voy a aportar.


En ese artículo exponía, que de las 72 canciones que graba la formación original entre el año 1981 y 1989, en 40 firma como autor Armando de Castro, en 36 Sherpa, en 31 Carlos y en 9 aparece Hermes.

De esas 31 que firma Carlos de Castro, 7 son compuestas por él en solitario, y son canciones que para mí tienen una importancia vital. La primera de ellas aparece en el primer disco y es "Desertores del Rock". Una canción que le da consistencia a todo un trabajo discográfico, con un tema de puro heavy clásico, que muy bien habría podido ser otro single, como recogía Joan Singla para la revista Popular 1 en 1981.


Ya en el segundo disco, aparece la composición "Las flores del mal", una magnífica obra de arte atemporal que aún tiene vigencia en los conciertos del Barón. Vuelve a convertirse en la canción tìpica de heavy clásico, y para mi, cuando la escuché a tan temprana edad se convirtió en una de mis favoritas de un disco que no tiene desperdicio alguno.

Sin embargo, en el tercer disco vuelve aparecer otro tema firmado por Carlos de Castro que no deja indiferente a nadie. Vuelve a ocurrir lo mismo que en el anterior. "Metalmorfosis" es un disco tan bueno que alguna canción inmerecidamente hay que sacar del repertorio y esa fue "¿Qué puedo hacer? Un impresionante tema, con letra ambigua para que cada uno entienda lo que quiera entender. Una auténtica joya del rock clásico.


Ya en el trabajo en directo "Barón al Rojo vivo", nos deleitó con "Mensajeros de la destrucción", que junto con "El baile de los malditos" del siguiente trabajo discográfico "En un lugar de la marcha", siguen ese estilo inconfundible de heavy contundente del mayor de los Castro. Sin embargo, en ese mismo disco nos sorprende con una canción que se sale del guión como es el caso de "Tras de ti", pero que impregna de un halo de aire fresco a ese vinilo y a la banda en si. Canción que no fue entendida en su día por algunos seguidores del grupo, pero que era el inicio de la propia definición de Barón Rojo, gusto por la música bien hecha aún saliéndose del patrón principal pero con su marca de identidad inconfundible en el sonido de las guitarras, lo que marcará para siempre las señas de identidad de Barón Rojo, toquen lo que toquen.


Todavía en esta primera década aparecerá en los discos de Barón rojo otra canción firmada en solitario por Don Carlos de Castro, como fue "Colapso en la M30", ya perteneciente al disco "Obstinato" de 1989. 

A pesar de que los arreglos de una composición son importantísimos para que una canción coja cuerpo, contundencia y tenga pegada..., y de eso el responsable casi en el cien por cien de las canciones de Barón Rojo fue Armando de Castro, no podemos relegar a un segundo plano a su hermano Carlos. Por lo que podemos decir que en el primer lustro de la banda, las composiciones en solitario de Carlos de Castro fueron fundamentales para la consolidación del sonido de Barón Rojo, lustro que coincide con la etapa de mayor gloria de esta formación de rock española. 

Ante estas circunstancias... ¿Qué pudo hacer Don Carlos de Castro?





martes, 6 de mayo de 2025

EL ALMA AFRICANA DEL ROCK ESPAÑOL

Siempre quise hacer mi humilde tributo a Hermes Alogo Mebuy: el alma africana del rock español, el guitarrista "negro" de "Los Suaves". Hoy creo que ha llegado el momento.

Hay vidas que parecen construidas por el destino para acabar siendo leyendas. La de Hermes Alogo Mebuy es una de ellas. Aunque en los datos de su biografía hay algunas páginas perdidas, sabemos que nació en Guinea Ecuatorial. Hermes tenía marcado desde la infancia un papel de líder, pues dicen que a los 14 años, la muerte de su padre lo convirtió en jefe de su aldea. Pero Hermes no aceptó el trono del poder tradicional. Eligió otro camino: el del arte, el del riesgo, el de la libertad. En lugar de un bastón de mando, tomó una guitarra como compañera y con ella lideró su historia en los márgenes indomables del rock.




Un viaje de huída de sus orígenes lo llevó al corazón de Galicia, al Circo de los Muchachos en Ourense, un lugar donde los niños aprendían a soñar entre carpas y malabares. Allí, Hermes deslumbraba como acróbata: levantando columnas humanas y equilibrando vidas... Con el circo hizo giras por todo el mundo, pero había algo en él que pedía otra forma de expresión, más profunda, más visceral. Fue en un viaje a Japón, cuando aquel joven africano se compró una guitarra Yamaha, para aprender a tocarla de manera totalmente autodidacta. Nunca imaginaría que la compra de esa guitarra le llevaría a firmar su propio pacto con el diablo, y en definitiva, con su destino.




La guitarra se volvió una extensión de su alma y poco a poco fue realizando una metamorfosis que de acróbata lo transformó en guitarrista. Esa guitarra, con la que convirtió su inspiración en arte, lo acompañó en cada nota y en cada escenario de la vida. Con ella se unió a Los Suaves, una de las bandas más icónicas del rock español, y se convirtió en parte de la energía indomable que los definió. Su estilo era pura honestidad eléctrica, una mezcla de blues, punk, rock y mucha alma. Hermes no tocaba: hablaba con la guitarra. Y quienes lo oyeron o lo vieron no lo olvidarán jamás.

Vídeo, en el que he querido hacer un triple tributo:
a los Suaves, a Hermenegildo y a Phil Lynott


Pero como tantas almas libres, Hermes conoció el lado oscuro de la vida. A pesar de su talento y su entrega, vivió entre fronteras invisibles, como un acróbata sin red. Fue padre, fue esposo, fue músico, pero también fue víctima de un sistema que no supo verlo, y un día desapareció, abandonandolo todo, incluso a "los Suaves" cuando estos comenzaban a tocar el ansiado éxito. Hermes volvió a su tierra natal, no por su libre elección, sino por necesidad. Allí, una enfermedad le fue robando lentamente el movimiento de sus manos, esas manos que en tantas ocasiones volaron por el mástil de su guitarra, y cuando su cuerpo ya no pudo más, en soledad y en el silencio de su Guinea natal, Hermes apagó su luz para siempre.

Pero su eco permanece. En cada riff sincero, en cada canción nacida del dolor y la belleza, vibra algo de Hermes. Su vida fue una canción sin estribillo, sin concesiones. Y como dijo su compañero Charly de los Suaves: “Donde quiera que estés, querido Hermenegildo Alogo Mebuy (Hermes), véngate de los tiempos injustos y recuerda los buenos que pasamos. Aquí nosotros siempre te recordaremos..."

Hermes no fue solo un guitarrista. Fue un símbolo. Fue la prueba de que la música puede ser patria, refugio y grito. Fue, y seguirá siendo, el corazón africano del rock español.